Con la crisis sanitaria por el #COVID-19 se nos ha pedido a todos ser responsables y quedarnos en casa salvo necesidad imperiosa, con el objetivo de reducir el número de casos y no saturar los servicios sanitarios.

Aquí van una serie de consejos para que el confinamiento en casa no se haga tan pesado:

  • Mantén una rutina, unos horarios más o menos estables de aseo, comidas, sueño, obligaciones y ocio. Esto te dará estructura.
  • Intercala rutinas más productivas (como poner la lavadora o hacer facturas) con actividades de ocio (como ver una película o leer una revista).
  • Evita obsesionarte con las noticias. Infórmate lo justo y necesario, sigue las indicaciones, Intenta no ser alarmista.
  • Dale la vuelta a la tortilla: En vez de agobiarte con que estás encerrado/a en casa sin poder salir, piensa que es un buen momento para hacer esas otras cosas que nunca te tomas el tiempo de hacer (organizar el desván, leer un libro, hacer ese curso online que lleva meses aparcado, o ver esa serie de Netflix que te recomendaron).
  • Utiliza la tecnología: hoy más que nunca tenemos maneras de conectar con seres queridos a través de la tecnología (teléfono, videollamada…). Utilízalo para relacionarte con quien te apetezca.
  • No todo es tecnología: evita pasar demasiadas horas sentado frente a la pantalla. De vez en cuando levántate, respira hondo, estira las piernas, sube y baja escaleras si las tienes.
  • Si tienes que teletrabajar, separa el lugar de trabajo del resto de la casa, de manera que cuando quieras desconectar para descansar, puedas hacerlo de verdad. ¡Nada de comer leyendo emails de trabajo! Si tienes espacio, no pongas tu mesa de trabajo en tu habitación, o acabarás trabajando hasta antes de meterte en la cama. Cuando vayas a descansar de trabajar, hazlo de verdad. Y descansar no es dedicar el tiempo de reposo a poner lavadoras. Tienes que descansar con algo que te guste hacer, así que reserva otro momento para las tareas del hogar.
  • Evita pasar todo el día en pijama. Mantén tu rutina de aseo diario. Dúchate y ponte ropa limpia todos los días. Puedes ponerte ropa cómoda como un chándal y una camiseta de algodón. Pero que no sea la misma ropa desde que te acuestas hasta que te levantas.
  • Si no estás enfermo, reserva al menos media hora al día para hacer una rutina de ejercicios en casa. Hay cientos de vídeos en las redes sobre tablas de ejercicios en casa. Pon alguna en práctica.
  • Si finalmente tienes que salir a la calle, haz una lista antes para tener claro qué es lo que necesitas y dónde obtenerlo para poder hacerlo con la mínima exposición posible.
  • Ventila tu casa para que se renueve el aire, sube las persianas para percibir la luz del sol. Eso también ayuda al cerebro a orientarse y saber cuándo tiene que irse a dormir.
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