Mindfulnes y el tiempo

¿QUÉ QUIERES CREAR EN TU VIDA?

Pon consciencia al tiempo

La mejor forma de generar una gestión del tiempo efectiva es tomar consciencia de lo que significa el tiempo para nosotros. Darnos cuenta de lo que para nosotros es prioritario y lo que no, entendiendo por productividad aquello que nos aporta algo que consideramos importante.

Para poder hacer esto, es necesario reflexionar sobre lo siguiente:

  • ¿Conoces con claridad tus objetivos?
  • ¿Cómo gestionas las tareas que te llevan a ellos?
  • ¿Cómo manejas y almacenas la información que necesitas?
  • ¿Tienes procesos de trabajo estipulados?
  • ¿Qué sentido tiene mi vida?
  • ¿Qué puedo aportar?

Ideas para gestionar el tiempo

• Estar conectados con el «ser» más que con el «hacer»: conexión con bajar la velocidad, con el silencio, con lo que siento, pienso, con lo que considero importante. Y no entrar en esa hiperaceleración agotadora, que genera superficialidad y estrés.
• Mentalidad que permite ser flexible y adaptarse a los cambios
• Lograr resultados alineados con tu propósito y tus talentos
• Pasar de medir el progreso de resultados a medir el nivel de calma y conexión interior: porque los resultados serán los que de verdad quiero si están conectados con uno mismo, con lo que a uno le aporta sentido, y para ello necesito calma.
• El poder del foco y el estado de presencia: estar enfocado con lo importante para mí, y estar conscientemente presente del momento y el entorno.
• Los pensamientos potenciadores: ayudan a nuevas posibilidades.
• Conectar el futuro con el presente para crear futuro: no se trata de estar siempre en el futuro, pues si después de haber conectado con ese futuro uno no vuelve al presente para tomar las decisiones adecuadas, no voy a poder conseguir el futuro que uno quiere.
• Poner el foco en uno mismo, en vez de fuera de uno mismo: todo lo que puedo conseguir está en mí mismo.

Principales ladrones del tiempo

• No tener claro qué se quiere hacer. Querer abarcarlo todo, teniendo la sensación de no poder hacer nada.
• No saber decir no: la paradoja del prestigio profesional. Es mejor aprender a decir no y cumplir con aquello a lo que te comprometes, que decir siempre sí y llegar sólo hasta donde puedes.
• La incapacidad para delegar: si sólo lo sabes hacer tú, siempre lo tendrás que hacer tú. Enseña, confía, y delega. Creer que las cosas deben hacerse sólo a tu manera hará que al final las hagas tú.
• La manía por la perfección innecesaria: no saber simplificar es uno de los mayores despilfarros de tiempo inútil para hacer las cosas como nadie te las ha pedido y que nadie apreciará.
• Ausencia de planificación consciente y escrita: confundir lo urgente con lo importante. No hacer una lista de tareas y asignar prioridades hace que se derroche esfuerzo y se diluya el tiempo en tareas ineficaces.
• Desorganización de los papeles: una mesa permanentemente invadida por papeles es muy poco eficaz. Mantén un orden.
• Permitir la invasión de «okupas» del tiempo: personas que se cuelan en tu espacio sin haber sido citadas, para hablar de algo intrascendente, interrumpiendo tu trabajo, tu concentración.
• Reuniones demenciales: reuniones ineficaces, mal dirigidas y que se alargan más de lo necesario y acordado hacen que no solamente tú pierdas el tiempo, sino todos los demás asistentes.
• El teléfono (¡y el móvil!): cuando una persona te llama está gestionando SU tiempo. Tú también tienes derecho a gestionar el tuyo. Decide si contestas o no. El móvil es una herramienta para trabajar, no para esclavizarte.
• El correo electrónico: no permitir que sea una distracción. Establece momentos determinados para leer y contestar emails y no estés todo el día pendiente de ellos.
• No ponerse un horario para finalizar el trabajo/irse a casa: si no has decidido a qué hora quieres terminar, tu mente trabajará más dispersa al no tener una referencia clara. Esto hará que disminuya notablemente la calidad de tu rendimiento y productividad.

Lo que hace que el fuego prenda, es el espacio entre los troncos. Un espacio para respirar…Demasiados troncos apiñados, sofocan las llamas. Para crear fuego necesitamos tanto los troncos como los espacios entre ellos. El fuego prende simplemente porque hay espacio para que la llama, que sabe cómo arder, encuentre su camino.

– Judy Brown

Es necesario parar y buscar espacios para respirar para ser productivos y efectivos, y que lo que hagamos lo hagamos de la mejor manera posible. Existen numerosas técnicas de gestión del tiempo como el modelo Covey, el método POSEC, el modelo dominó, o la técnica Pomodoro son algunos ejemplos.

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