Mindfulness y el trabajo

5 habilidades profesionales que se potencian desde el Mindfulness

Foco en lo importante:

A menudo, las personas de las organizaciones carecen de foco en lo importante. EL cortoplacismo y las urgencias determinan la principal forma de gestionar, con las consecuencias desastrosas que ello implica para el rendimiento individual y organizacional. EL Mindfulness desarrolla la claridad mental necesaria que nos permite eliminar lo superfluo, y focalizarnos en lo verdaderamente importante.

Inteligencia emocional:

La capacidad de regular nuestras emociones es una habilidad esencial.
Sin equilibrio emocional no se pueden tomar buenas decisiones. La inteligencia emocional y la gestión del estrés se desarrollan a través del Mindfulness gracias a un entrenamiento sistemático de nuestro cerebro para ser más conscientes de nuestras emociones, y poder gestionarlas y canalizarlas hacia comportamientos efectivos e impregnados de mayor empatía e influencia. Mediante el Mindfulness, nuestro cerebro se entrena para eliminar el ruido mental que nos aturde, confunde y bloquea a cada instante. Para ello hay que conectar con la intuición (conexión con aquello que de verdad sentimos y deseamos). Es el lenguaje del corazón, de nuestras emociones. La conexión con aquello que sólo en silencio y en conexión con uno mismo se puede escuchar.

Visión estratégica:

Con la claridad mental, uno puede centrarse en el largo plazo, que suele coincidir con las acciones y decisiones verdaderamente importantes. Eso hace que la mirada se eleve, para tener más perspectiva, más visión, y se pueda anticipar y generar una visión más poderosa y un rumbo más productivo para la organización.

Flexibilidad ante el cambio:

El Mindfulness potencia la flexibilidad cognitiva, que implica ser flexible y adaptarnos a una realidad en constante cambio, manejar la incertidumbre y no aferrarse a «formas de hacer», a protocolos del pasado que pueden limitar el crecimiento de una empresa. A día de hoy, si un profesional no es flexible ante los cambios, está condenado al fracaso en su carrera y a limitar gravemente a su equipo y empresa.

Creatividad e innovación:

Es imposible innovar con la mente llena de ruido y a toda velocidad.
Cuando se practica Mindfulness, la mente se calma, se pausa, como un estanque revuelto que se va calmando hasta la superficie queda totalmente quieta, lisa. Es entonces cuando podemos ver el fondo, y sólo así darnos cuenta de la pepita de oro al fondo del estanque que antes no podíamos ver. Reseteando nuestro cerebro con frecuencia, dejamos espacio para que lo nuevo entre, y podemos innovar.

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